Apuntes 1
Llegar al centro
Estoy escribiendo una obra.
Todavía no sé por completo su rumbo.
Soy así.
Escribo con la incertidumbre en las yemas de los dedos.
Sigo pensando la estructura, los diálogos, lo que es importante decir o lo que es importante mostrar.
Los inicios nunca me dan miedo, los finales se vuelven inminentes.
El centro es lo que me aterra.
Ese momento en el que ya tienes una serie de materiales y buscas su mejor acomodo y te detienes porque no sabes si es lo que quieres, si el material es suficiente, si podrás darle dignidad al lenguaje.
[quizá aquí tengo un problema y sería mejor ser más sucia, menos digna]
Cuando llego al centro, me pierdo.
Es una cosa de infancia.
Empecé tantas cosas y al llegar a su centro las deja ir.
Así mis amistades
Así mis amores
Así trabajos
Así proyectos.
¿Qué tienen los centros que me paralizan?
Quizá por ser un punto claro de tomar decisiones.
El otro día me arranqué a caminar por el bosque y en un punto del centro de mi ruta decidí volver. Terminar porque el camino se bifurcaba y entonces para no arriesgar mucho retorné mis pasos.
Anoté en mi libreta : “volver a intentarlo”.
Pero han pasado las semanas y no he vuelto.
No es una imposibilidad de habitar el centro
Es saber que podría quedarme en él.
Bueno, ahora estoy en el centro de mi obra.
Quiero abrir este espacio de escritura como otro centro
Compartir el extravío que me supone escribir.
Quizá podría ser una forma de apuntar aquellas cosas sueltas. Encontrar algún escollo del cual sujetarme.
Aún no puedo revelar mucho del texto en el que trabajo, pero quizá estos apuntes vayan mostrando sus fantasmas, las huellas de lo que yo misma trato de entender. O quizá estos apuntes funcionen en paralelo de mi obra. Una contra obra que contenga todos los centros que no podré acomodar en un solo texto
.Torito que se movió del centro en el momento del click de mi cámara.

